lunes, 19 de mayo de 2014

Una entrevista que de infierno no tuvo nada.

Entrevistar es difícil, hacerlo bien es aún peor, y hacerle una entrevista a alguien que conoces es peor que el infierno de Dante. Entrevistar a un amigo, o alguien que conoces de hace mucho tiempo, no es cosa fácil, ¿qué preguntarle a alguien que te llama a avisarte cada que su ducha empieza a gotear?, no es sencillo entrevistar a alguien de lo que todo conoces, pero tampoco es fácil entrevistar alguien que desconoces ¿cómo hacerle preguntas a alguien de quién no conoces ni su presente?, es como lanzarse a un pozo esperando que al fondo haya algo para suavizar la caída, es un juego de hacerlo y probablemente morir en el intento. Precisamente eso traigo hoy, una entrevista, que, gracias a Dios no fue uno de esos calvarios. 


Otra soñadora.


“Yo siempre digo que la música me escogió a mí, así de sencillo.”

Con una chaqueta gris, y al parecer totalmente inmune al calor, Sofía Perez respondía a mis preguntas mientras trataba inútilmente de escapar del sol halando la capucha de la chaqueta. “No vayas a preguntar nada que me ponga a llorar”, me dice mientras nos acomodamos en la destartalada mesa de picnic cerca a una cancha de fútbol. “Tranquila, si lloras se me daña la entrevista” le respondo yo.

De piel blanca, de esas que parecieran de mentira, con un lunar aquí y allá, y con una sonrisa divertida (que podría pasar por tímida), Sofía se preparaba mentalmente para lo que venía mientras yo comía tranquilamente un paquete de galletas.

Empiezo la entrevista, “Bueno, la primera pregunta es: ¿desde cuando practicas piano?”, con cara de alivio, me mira a los ojos y responde, “No se, como a los siete años estuve un tiempo en clase, pero el profe se fue para Bogotá sin avisarme así que me quedé sin clase, y hace como dos años lo volví a coger. Pero a los siete era más como para pasar el tiempo, me enseñaron muy mal, yo ya tenía conocimientos básicos y la mano se acordaba como moverse, pero realmente volví a aprender todo hace dos años, dos o tres.” dijo mientras halaba otra vez la chaqueta y se reía nerviosamente entre frases.

“¿Cómo descubriste que te apasionaba tanto el piano?, porque…”, “Yo no lo escogí. Yo siempre digo que la música me escogió a mí, así de sencillo. Toda la vida me considere pianista, toda la vida me gustó el piano, el piano me escogió a mí.” me respondió, con voz segura y sin dejarme terminar lo que iba a decir.

Para quienes no conocen a esta joven, ella les puede parecer otro simple estudiante de la universidad, pero la verdad es que es más fascinante de lo que la vista alcanza, esta estudiante de comunicación no solo toca el piano(pasión que decidió no convertir en profesión por que quería mantenerla como algo que hacía solo por amor), sino que también hace parte del periódico de la universidad, del grupo de escritores de la misma y que aspira a estudiar cinematografía y producción, honestamente, me impresiona su magistral manejo del tiempo. Continuando con mis preguntas descubrí que no solo produce música con sus manos, sino también con su voz, habiendo estudiado técnica vocal desde niña debido a que, como dice ella “era lenguisopa”(que tiene problemas al pronunciar la letra s), el canto también llegó a ella como cosa del destino, aún así, dejó de cantar hace un año, ahora solo tararea canciones en la ducha o en la intimidad de su cuarto. Más que todo esto, Sofía es una artista, y no por que pinte, ni porque sus dibujos esten expuestos en el Museo de Antioquia(por que como ella misma dice “doy asco en el dibujo(...) la música es el único arte en el que no fracaso”), sino porque ve como es de hermoso regalarle sueños al mundo por medio de el arte, “A mi me parece muy mágica, mágica,es así, esa es la palabra, la forma en que una persona de la nada puede crear tanto y mover tantas ilusiones y sueños como lo hacen las peliculas.” fue lo que me dijo cuando le pregunté sobre el por qué de sus deseos de estudiar cinematografía y en mi opinión, eso es lo único que necesita para ser una artista, el deseo de regalar sueños y crear magia de la nada. La entrevista se acaba y Sofía se retira y mientras la veo alejarse solo puedo pensar “ahí va otra soñadora”.


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