martes, 25 de febrero de 2014

De comunes pero interesantes casos (Preámbulo e instrucciones para dar cuerda a un reloj...)

Preámbulo para dar cuerda a un reloj, La curiosa.


Uno, dos, tres, diez, veinte. Tick, tock, tick, tock. Se mueven las manecillas. Tick, tock, tick, tock. Piden atención. Tick, tock, tick, tock. Todos son lo mismo, afanes, demoras, retrasos, aeropuertos y misas de pueblo. Tick, tock, tick, tock. Saben que los necesitas, o por lo menos, a uno de ellos. Tick, tock, tick, tock.Es hora de entrar a la tienda, no hay tiempo que perder.

Encuentras muchos diseños y colores. Tick. Debes escoger uno. Tock. No puede ser muy grande. Tick. Pues llegaría a ostentoso. Tock. Y tampoco muy pequeño. Tick. Pues no podrás ver los números. Tock. Debe ser discreto. Tick. No vaya a ser que te lo roben. Tock. Aún así elegante. Tick. Para poder llevarlo a reuniones. Tock. No puede ser muy caro. Tick. Tu pareja quiere un auto nuevo. Tock. Pero debe ser de marca. Tick. Después de todo eres el jefe. Tock.  Tick, tock, tick, tock. Caminas en la tienda, los ves todos en sus vitrinas y piensas en tu pareja y tus empleados y las reuniones y los ladrones y en tus libros y tus cigarros y en tus amoríos y en tu vecina y en las misas de pueblo, y te cansas, te cansas, te cansas; te cansas de buscar uno y te conformas con el pequeño, ese de oro negro con correa de cuero del mismo color y su pequeña flor de liz color sangre, y te doblegas ante sus números blancos manchados por las manecillas del color de la flor de liz, te remites a llamar a la muchacha de turno para que te lo venda, y te sometes a darle cuerda, pues no es de batería, y te resignas a los afanes, a las demoras, a los atrasos, a los aeropuertos y a las misas de pueblo, y te preguntas que dirá tu pareja de él, y si querrá que su carro nuevo sea del color de la sangre. Tal vez te pases por el concesionario más tarde, si tienes tiempo, tal vez.



Instrucciones para dar cuerda a un reloj, Mariana Caicedo.

Ahí, en él, están las actividades de tu día a día, no lo descuides, de pronto, algo se te puede pasar por alto. Al levantarte, sujétalo  con tu mano izquierda y con tu mano diestra, y con tus dedos índice y pulgar sostén la tuerca y empieza a darle vuelta.Escucharás cuando no haya nada de ruido, un sonido como tic-tac - tic-tac al transcurrir el día y la noche, pero no te asustes es lo que llevas en tu mano izquierda, a lo que llamas reloj.A medida que vayas dando cuerda a tu reloj, verás cómo das un gran salto a la realidad cada vez más, como este objeto, hace que de tus horas algunas se hagan un poco más apresuradas y ni nos demos cuenta de ellos, pero otras se harán extremadamente lentas que vas a querer morir del aburrimiento o el desespero, o tal vez también de felicidad ya que no quieres que llegue ese momento.

Llegará un instante en que tu reloj no podrá vivir sin ti, y tú dependerás de él, será como tu mejor amigo y peor enemigo, él decidirá lo que pasará en cualquier momento.Tranquilo, no tengas miedo cuando el reloj pare y deje de hacer el sonido que tanto odiabas o amabas de vez en cuando, no te desesperes, ha llegado tu tiempo, para donde vayas, tendrás un reloj nuevo, que hará repetir la misma historia pero ya sin este final, ese será el reloj de tu nueva vida.

lunes, 17 de febrero de 2014

Del olvido.

Las esquinas más largas, Evelio Rosero; Casa tomada, Julio Cortázar; La travesía de Wikdi, Alberto Salcedo Ramos.

A veces resulta -¿no se han dado cuenta?-, que, por estar pendientes a unas cosas, nos olvidamos de otras aún más importantes, en algunos casos es solo descuido, en algunos otros, despiste y en los peores de todos, negligencia. Tal vez Evelio Rosero nos quería entregar otro mensaje,  y tal vez me condene si llega a leer esto, pero en su cuento “Las esquinas más largas”, encuentro el olvido como algo latente, esa muchacha, la de las sandalitas y de los pechos redondos como melones, abandonada a su suerte en esa esquina, al frente de la ferretería, abandonada a su suerte por el Benito Peña, el hombre que le lanzó un piropo y abandonada por su padre, la sombra nervuda, de anchas espaldas y de abdomen severo de la ferretería. La muchacha, olvidada por las carreras de el jurisconsulto quien huía del furico padre de ella, y por la caza de su padre, quien guiado por la ira y el miedo a que algo le pasara a su pequeña muchacha terminó asesinando al hombre de el piropo.

¿Y ahora, qué hará la muchacha?, sola, como esta, vulnerable, ...sola en el mundo, mirando aquí, mirando allá…”  otra vez, ya sin un hombre que le suelte un piropo y sin un padre que la proteja; con uno muerto y el otro probablemente siendo detenido y en camino a la cárcel. Tal vez, ahora la muchacha sería raptada por “los ladrones de muchachas de Bogotá”, o tal vez su padre(por razones del azar y la fortuna) pueda salir impune y vuelva a cuidarle las espaldas a la muchacha con las gargantillas del más puro oro de fantasía, tal vez busque a su madre, a su familia o a un novio con  que quería huir, pero su severo padre nunca los dejó, o tal vez, solo tal vez, se quede ahí, mirando las esquinas má largas de la ciudad, esperando a su padre, o siendo admirada por otro magistrado descuidado, que -Dios quiera- no correrá la misma suerte que Benito Peña.



“...y ambos parecieron olvidarse por un instante de la muchacha sola que hoy siempre te mira en las esquinas más largas de la ciudad.”


Algunas veces, solo nos resignamos a olvidar, no peleamos por mantener nuestros recuerdos o lo que identificamos como nuestro, a veces solo dejamos las cosas ir, tal vez por miedo o por inseguridad… Irene, y su hermano(de quien ignoramos el nombre) dejaron atrás una vida, una familia, unos recuerdos, un hogar, se la dejaron a todos o nadie, no se sabe a quien, pero la dejaron, dejaron atrás los libros de literatura francesa de el, los tejidos de ella, la colección de estampillas de su papá y la botella de Hesperidina, dejaron atrás sus matrimonios fallidos y la puerta de roble, sin miramientos, sin dar pelea, se rindieron ante lo que pudo haber sido no más que un ratón o un indigente buscando hogar. Irene y su hermano le dieron olvido al amor que le guardaban a esa casa y a los recuerdos que ella albergaba, temerosos, de un invasor que “tomó” su casa, simplemente huyeron, sin empacar maletas, en piyamas y sin mirar atrás.

Pero, hay veces, en que no olvidamos conscientemente, dejamos que eso lo hagan los cobardes y los negligentes(o eso pensamos). ¿Que sabemos de ese pequeño niño abandonado por su madre en Úraba,o de el otro que muere de sed en África (o alguno de esos países, que como el mío, viven cubiertos de miradas de lástima de reinas de belleza y políticos regordetes que nunca han levantado un dedo para hacer algo)?, la verdad, es que no sabemos nada, por que ni siquiera nos importa, como la famosa crónica de Alberto Salcedo Ramos titulada "La travesía de Wikdi" en la que el cuenta la odisea que vive día a día un niño en el Chocó para poder ir al colegio. ¿Que ibamos a saber nosotros pedantes ignorantes de este niño de no haber leído esta crónica?, hoy día nos regocijamos pensando que donamos unos miserables pesos a una beneficencia que "ayudara a niños como Wikdi", pero la verdad, es que lo ignoramos, lo olvidamos todo este tiempo, y seguro, en el futuro nadie más hablara de él, y nos olvidaremos de esas cinco horas que tiene que caminar y de su pueblo y su familia.

Y así, tanto como la muchacha como la casa, las dos quedaron olvidadas,(y Wikdi con su travesía tal vez algún día las acompañe) una mirando las esquinas más largas y rascando el piso con sus sandalitas, y a otra invadida, tomada por alguien que le era(y nos es) extraño.

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Y si una curiosa quiere ser escritora?

Arbitraria, Leila Guerriero; Autoayuda, Lorrie Moore.


"Sean curiosos: miren donde nadie mira, hurguen donde nadie ve. No permitan que la miseria del mundo les llene el corazón de ñoñería y de piedad."- Leila Guerriero

Equivocarse, aprender, ser herido, herir, correr, todo como una masa heterogénea que se une en el proceso de escritura. Escribimos de lo que sabemos, de lo que hemos visto, leído, escuchado, palpado o sentido, por eso para escribir bien(valga la redundancia por que cualquiera escribe, pero muy pocos escriben bien) hay que tener alerta todos los sentidos, hacer de nuestra vida algo contrario a lo cotidiado, algo inhabitual, hay que empaparnos de rarezas, misterios, tomarnos un café en un bar de mala muerte a las dos de la mañana, hablar con una prostituta y un chofér, ellos han vivido más y tienen más que contar; no conformarnos con lo que vemos y hacemos todos los días y ser curiosos, esa es la llave, el sobre misteriso que la autora nos entrega bajo la mesa, el principio y fin de todo proceso creativo. 

Aún así(y siguiendo sus consejos y al bichito de la curiosidad) hay algo más allá de solo vivir, Leila Guerrero nos cita una parte de un texto de Lorrie Moore que se siente tentada a citar cuando le piden consejo sobre como ser un buen escritor, pero no lo hace, pues no esta de acuerdo con el:

 “Primero, trata de ser algo, cualquier cosa pero otra cosa. Estrella de cine/astronauta. Estrella de cine/misionera. Estrella de cine/maestra jardinera. Presidente del mundo. Es mejor si fracasas cuando eres joven –digamos, a los catorce–”

Y así termine yo misma leyendo el pequeño relato y descubrí otra cara de la escritura, para escribir hay que sufrir, y a veces, escribir puede hacernos sufrir, pero no debe verse como algo negativo, sino como un proceso de evolución, como dice Moore continuando la citación que nos entregó Guerriero:

"Una desilusión temprana, crítica es necesaria para que a los quince puedas escribir largas oraciones en forma de haiku* sobre el deseo que no se realiza."

El dolor, la perdida y el fracaso pueden ser las más grandes fuentes de inspiración de un autor, alguien que ha sufrido, ha perdido y ha fracasado, es por que antes gozó, tuvo y triunfó, pues quien no conoce la victoria no sabe lo que es la derrota, al igual que aquel que no sabe que es la luz, se muestra indiferente ante la oscuridad. Así que quien no ha sufrido, no ha amado, ni ha vivido, y alguien que no ha vivido ¿de qué va a escribir?. Además de este mensaje, Moore nos invita a algo que anteriormente Guerreiro ya nos había exhortado a hacer, ser curiosos y de paso a sentirnos orgullosos de serlo:
 
"Encuentras un santuario en los problemas complejos de la ontología del siglo XIX y los rituales de cortejo de los invertebrados. Ciertos moluscos globulares tienen lo que se llama “Sexo por el brazo”. El pulpo macho, por ejemplo, pierde el extremo de un brazo cuando lo pone dentro del cuerpo de la hembra durante el acto sexual. Los biólogos marinos lo llaman “Séptimo Cielo”. Siéntete feliz de saber esas cosas. Siéntete feliz de no ser solamente una escritora."

Así que, en resumidas cuentas, y ya para finalizar, si quiren escribir vivan, y si van a vivir, vivan como ningún otro, y por supuesto, ¡sean curiosos!.

*Haiku es un tipo de poesía tradicional japonesa en el que el número de sílabas por verso juega un papel muy importante y que se basa en el asombro por la naturaleza.